Si no pica, no sabe

Hay que animarse a tener conversaciones difíciles. Para los mexicanos, si la comida no es picante, no tiene gusto. Lo mismo pasa en relaciones con potenciales socios, clientes, empleados, proveedores, etc.; al evadir definir la parte picante de la relación, se corre el riesgo de que ambas partes pierdan mucho tiempo (y muchas veces también dinero) en una relación sin un rumbo definido. 

¿Qué porcentaje tiene cada socio? ¿Cuál es mi rol? ¿El tuyo? ¿Qué trae cada uno a la nueva sociedad?

¿Cuál sería mi sueldo? ¿Qué beneficios tiene mi rol y mi seniority?

¿Cuánto vale el producto? ¿Cuáles son los tiempos de pago?

¿Cuáles son los honorarios por el servicio? ¿Son en base a horas de trabajo, entregables o a resultados generados?

¿Qué gano yo por generar este contacto?

Veo muchas situaciones en donde socios, clientes y proveedores invierten días en hablar/trabajar/investigar y luego, cuando finalmente tienen la conversación picante, se dan cuenta de que están totalmente desalineados en cuanto a expectativas.

Evitar la conversación difícil sólo trae problemas; hablar ayuda a enfocarse en lo importante, permitiendo buscar soluciones en caso de que haga falta, y evitar perder el tiempo si las partes están muy alejadas.

Hay que imponerse al miedo (especialmente si el otro es familiar o amigo) y echarle tabasco al tema.

¡Éxitos y Conquistas!

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