No nos olvidemos del contexto

El proceso de toma de decisiones tiene múltiples aristas. Cuando nos preparamos para defender una postura frente a un jurado, inversor, jefe o comité, nos enfocamos principalmente en presentar argumentos sólidos y convincentes. Hacemos horas de research, armamos presentaciones, introducimos precedentes y testigos pero muchas veces nos olvidamos de la importancia del contexto. 

Uno de mis capítulos preferidos de Scaling Up Excellence habla de esto y presenta el caso de 1,112 acusados en manos de un juzgado israelí absolutamente corrompido por las ganas de comer. El psicólogo Shai Danziger descubre que durante las primeras horas de la mañana, los jueces absuelven el 65% de los casos. Pasada la media mañana y llegando a la hora del almuerzo, los prisioneros perdonados pasaban a casi cero; todos detrás de las barras. Más allá de que la complejidad de los casos fuera similar, la decisión de los jueces cambiaba rotundamente. Luego del almuerzo, los jueces nuevamente perdonaban al 65% de los incriminados, pero sorprendentemente (o no), llegando al final del día, volvían a mandar a todos a la cárcel.

¿Era hambre? ¿Capacidad de atención? ¿Ganas de irse a su casa? Pueden haber sido todas pero lo que queda claro es que si tenías la mala suerte de estar cerca del almuerzo estabas frito.

El contexto no sólo condiciona las decisiones, si no también lo que apreciamos. Cuando estamos bien predispuestos, tenemos un sesgo positivo. Los alfajores Havanna eran más ricos en Mar del Plata que en Buenos Aires porque los comíamos de vacaciones. Todos los productos uruguayos (Bridge, Medialunas Calentitas, etc.) sufren la misma maldición. 

No te olvides del contexto la próxima vez que seas juzgado. Unas cuántas personas con hambre pueden ser más fuertes que los mejores argumentos.

Más importante aún, no te olvides del contexto la próxima vez que juzgues. Que tu hambre, cansancio o mal humor no nublen tu decisión. 

¡Éxitos y Conquistas!

PD-1: Argentina estuvo MUY mal, pero no nos olvidemos del contexto; el que nunca haya reaccionado mal en caliente que tire la primera piedra. Recordemos también el abrazo de Messi consolando a Neymar en la final de la Copa América

PD-2: le pedí a ChatGPT que también escriba este post; ¿les gusta más o menos que el mío?

Me: please write a post regarding the importance of context in decision making as if you were the author of www.mi-bit.com

ChatGPT:

Welcome to http://www.mi-bit.com!

Today, we’re going to be talking about the importance of context in decision making. In the fast-paced world of business, it’s easy to get caught up in the rush to make decisions and move forward. But it’s important to remember that context is key when it comes to making the right choices for your business.

First and foremost, context helps you understand the situation you’re in. By taking the time to gather all the relevant information and consider all the factors that are at play, you can make more informed decisions that take into account the unique challenges and opportunities of your business.

Context also helps you see the bigger picture. By considering how your decisions will impact not only your business, but also your customers, partners, and competitors, you can make choices that align with your long-term goals and vision for the future.

Finally, context can help you avoid pitfalls and avoid making mistakes. By considering all the factors at play and taking a holistic approach to decision making, you can avoid making rash decisions based on incomplete information or short-term gains.

In short, context is crucial when it comes to making smart, strategic decisions for your business. So, the next time you’re faced with a tough decision, take the time to gather all the relevant information and consider all the factors at play. Your business will thank you for it.

Thanks for reading, and we’ll see you in the next post!

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¿Vos qué harías?

En septiembre 2012, a los 3 meses de llegar a New York a trabajar en JPMorgan, tuve la suerte de trabajar en una transacción que implicaba hacer un préstamo grande, y que por ende tenía que ser aprobado por el Head de Créditos Global (el jefe del jefe de mi jefe). Estuvimos dos semanas preparando la reunión. Entramos a la sala y la conversación fluía bien; incluso me empecé a agrandar porque contesté algunas preguntas con buenos datos. Cuando estaba por terminar la reunión, el Head Global me miró y me preguntó: ¿y vos qué harías? Casi me desmayo. Me subieron las pulsaciones y empecé a tartamudear lo que pensaba sin mucha coherencia. Fallé. Fuerte. 

Desde entonces, siempre que tengo una oportunidad similar, intento ir con una recomendación. Tal fue el impacto, que lo he tratado de convertir en algo cultural en cada equipo en el que estuve. 

Tener que hacer una recomendación nos fuerza a analizar el caso en mayor profundidad dado que hay que adueñarse y hacerse cargo de la misma. Nos obliga a profundizar en las virtudes y en los riesgos. Tenemos que hacernos las preguntas correctas y anticipar las respuestas. Los fundamentos tienen que ser sólidos y con data que los respalde. 

La gran mayoría de las personas pasamos nuestro día contestando emails, empujando procesos, teniendo reuniones y haciendo todo tipo de tareas rutinarias. Hay que aprovechar cada oportunidad de toma de decisión. Formar una opinión, decirla, defenderla, tomar una decisión y hacerse cargo de la misma es lo que diferencia a los distintos de los mortales. 

A los CEOs les pagan sueldos extraordinarios principalmente por esto. Toman decisiones. Constantemente. 

¿Vos qué harías?

¡Éxitos y Conquistas!

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Si o no, y porqué

Nos pasamos la vida tomando decisiones, pero muchas veces las tomamos sin detenernos a pensar en detalle en el porqué.

Muchas veces, erróneamente, tomamos decisiones por presión, por falta de tiempo, por ansiedad, por falta de interés, por dejarnos llevar por el marketing, por querer complacer a alguien. Porque nos es más fácil seguir la corriente, aceptar argumentos de otros por válidos y decidir sin frenar a analizar las razones.

Hoy arranca una nueva semana y un nuevo mes. Volvemos a tomar nuevas – grandes o chicas – decisiones. ¿Por qué no respirar dos veces antes de decir que sí, o que no, y pensar en el porqué? Esto que estoy por hacer, ¿estoy seguro de que es lo correcto? ¿por qué?

Tener un claro porqué ayuda a avanzar en firme, a comunicar de forma efectiva y a facilitar la revisión de la decisión si el contexto cambia y lo amerita.

¡Éxitos y conquistas!

PD: qué difícil es usar porqué. No sé qué es más complicado, si aprender a usarlo o a tomar decisiones 🙂