El hombre que escucha a los caballos

Hace unas semanas recibí la triste noticia de que falleció mi amigo Georgie Orozco. Georgie tenía 84 años y no sólo era mi amigo; también fue mi mentor. En mis años de universidad en los que no sabía qué hacer de mi vida, Georgie me ayudó a profundizar en una de mis pasiones: los caballos. Georgie era un extraordinario criador de caballos de polo y yo lo visitaba en su campo todo lo que podía. Pasábamos horas mirando y hablando de caballos. Estudiábamos los movimientos de los potros en doma, recorríamos lotes con potrancas y visitábamos yeguas retiradas que habían jugado el Abierto de Palermo. Siempre cerrábamos el circuito con una reverencia a Impacto y Final Meeting, sus dos padrillos estrella. Con Georgie comí mi primer asado al infiernillo, presencié mi primera yerra, aprendí a montar potros y a distinguir un caballo bueno de uno malo. 

Georgie no sólo me enseñó de caballos. También aprendí lo importante que son los mentores en el curso de nuestra vida. En el libro Outliers, Malcolm Gladwell intenta demostrar empíricamente que todas las personas hiper-exitosas han tenido un factor de suerte. Yo creo que se equivoca y que el común denominador es que tuvieron buenos mentores. 

No cualquier mentor hace la diferencia. Un buen mentor ayuda sin esperar algo a cambio; no hay agenda oculta. Un buen mentor no es una ametralladora de máximas ni da cátedra desde un pedestal; es una persona que escucha y acompaña en la toma de decisiones contando su historia con transparencia, resaltando errores y desmitificando aciertos. Comparte su punto de vista con honestidad brutal pero sin saña. Un mentor extraordinario abre puertas inalcanzables o impensadas. No siempre es compartir un contacto; es también descubrir conceptos y estimular la curiosidad. Un buen mentor no toma el mando ni asegura el éxito; no es un padre incondicional. 

Encontrar un mentor extraordinario es muy difícil. Gladwell diría que es suerte, pero no. Los mentores no llueven por arte de magia. Al mentor hay que buscarlo, escucharlo y motivarlo con acciones y resultados. Hay que serle leal. Hay que intentar devolverle el cariño como se pueda. A veces es tan fácil como estar atento, enviando un mensaje y un agradecimiento sentido.

Georgie querido, fuiste un amigo y mentor extraordinario. Gracias por tu apoyo incondicional, por hacerme sentir especial y por permitirme explotar una pasión juntos. Ojalá yo pueda generar semejante impacto en otras personas.

¡Éxitos y Conquistas!

PD: si no entendiste el título es porque no lo expliqué. Para entenderlo te invito a que leas The Man Who Listens to Horses, una de las grandes puertas que Georgie abrió por mí. Georgie no sólo escuchaba a los caballos, también a las personas

Ser choto garpa

Primer cumpleaños de primer grado. Salimos del colegio y nos vamos a las canchas de fútbol. Conozco a solo 5 chicos de 70. Arranca el armado de equipos. Cumpleañero 1 elige al primero para su equipo. Elige al mejor. Luego es el turno del cumpleañero 2, que elige al segundo mejor. Seguirán así hasta que no quede nadie por elegir. Pasan los turnos y yo sigo sentado. Miro alrededor y quedamos 10. Empiezo a transpirar. ¡Por favor que no me elijan último! Cumpleañero 1 me apunta. Me levanto triunfante. Empiezo a caminar sin notar que me hace señas y me grita: “Vos no; el de atrás”. Pico de estrés. Me pongo rojo como un tomate y me vuelvo a sentar. Me eligen anteúltimo. Safé.

¿Te pasó algo parecido? ¿Te sentiste y/o fuiste el peor en algo? Es grave, sí, pero el verdadero drama es escondernos y no participar. Para ser el más choto, prefiero quedarme en mi casa. No caigamos en la trampa del miedo al qué dirán; ser el más choto tiene muchas ventajas:

  1. Es la mejor escuela para mejorar. Es hostil pero efectivo. Al estar rodeado de personas mejores, empezás a absorber casi que por ósmosis sus palabras, movimientos y hábitos. Es cuestión de querer mejorar y estar atento 
  1. Resiliencia. Lo que no te mata hoy, te va a querer matar mañana. Hay que hacerse cargo más temprano que tarde que para ganar hay que entrenar y fallar mucho. Hay mucho talentoso que queda en el camino por no tener resiliencia; el mejor jugador de rugby de mi club era chotísimo de chico 
  1. Al choto lo subestiman y al subestimarlo le dan ventaja. Gandhi dijo: primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego te atacan, y luego ganas. Al subestimarte podés construir capacidades sin ser notado y se dan cuenta que mejoraste cuando ya ganaste. ¿Nos ayudó el hecho de que pocos conocían a Enzo Fernández y al Colo Mac Allister antes del mundial? Yo creo que sí
  1. Creatividad. La búsqueda de ser mejor incentiva a innovar y a tomar riesgos. Dado que soy el choto, puedo probar cosas nuevas. Si fallo, seguiré siendo el choto
  1. Empatía x2. Si te ven rompiéndote el lomo para mejorar, probablemente algún “crack” se identifique con tu causa, te ponga bajo su ala y te ayude. Por otro lado, serás más empático con personas transitando situaciones iguales o peores a las tuyas, y comprenderlos y ayudarlos te llenará el alma 

Hay personas que pagan por ser el más choto. El Polo tiene dos deportes: con y sin patrón. El patrón contrata jugadores para que jueguen con él. Es como ser el dueño de River, sacarlo a Enzo y jugar de 5. La diferencia de nivel entre el Patrón y el jugador profesional es tal que pasa a ser un deporte de 3 vs 3 en vez de 4 vs 4; “son malísimos, ¿no les da vergüenza?”, dicen muchos. El patrón disfruta como nadie. Es el espectador más VIP que pueda existir. ¿Qué mejor que estar dentro del partido, pasarle la pelota a Messi y tratar de marcarlo a Neymar?

Seamos Patrones. Disfrutemos de que nos elijan últimos. Ser el peor hoy no es ni una sentencia definitiva sobre nuestra capacidad actual ni una condena a ser choto por siempre. Es una etapa transitoria repleta de anécdotas. Nadie que mira para atrás se acuerda de las películas de Netflix que vio. Sí se acuerda de las batallas que dio. Ser el más choto se puede sufrir o disfrutar. Es una decisión. 

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá 

Maverick: el maestro

Ví Maverick por tercera vez (sí, soy fan). Esta última logré superar “Tom está en formol” y “qué ganas de ser un piloto de avión”, y pude enfocarme en la historia: Maverick, piloto de avión distinguido, rebelde y retirado, es convocado a enseñarle una misión imposible a los mejores pilotos del momento. Un grupo con mucho ego, muy competitivo y que cree que se las sabe todas.

Hay mucho que aprender de Mav como líder: ¿Qué hizo?

  1. Lo primero fue sacar a las estrellas de su zona de confort. Tiró el libro de texto al tacho (literalmente) y los subió a entrenar al avión. En la primera dinámica desafió los límites de los pilotos al mejor estilo Tony Nadal o King Richard. No sólo límites físicos; sino también emocionales. Hizo que los cracks se desmayaran y que los aviones se rompieran; les enseñó a tomar riesgos y los hizo mentalmente más fuertes  
  1. Construyó equipo. Los hizo jugar. Los incentivó a pelear y a discutir. Logró que aprendan a comunicarse, a entenderse. Logró que se respeten y se valoren 
  1. Predicó con el ejemplo. Cuando todos creían que la misión era imposible, se subió al avión y demostró que se podía
  1. Priorizó al equipo por encima de las individualidades. No llevó al mejor a la batalla. Formó un equipo diverso con personalidades y experiencias que se complementaban

Cumplió el objetivo. 

El liderazgo no se predica y no se encuentra en un libro de texto. El liderazgo se vive. Se transmite con el ejemplo en cada situación crítica tomando decisiones. Tomando riesgos. Asumiendo errores y aprendiendo de los mismos para que no se repitan.

¡Éxitos y Conquistas!

PD: si no la habías visto y te arruiné la peli, tu problema. No sé qué estuviste haciendo todo este tiempo 😉

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá

Félix Pago

Se llama remesa al dinero que le envía una persona que emigró de su país a un familiar que sigue viviendo en el país de origen. Es un acto de ayuda económica a alguien cercano.

En mi última visita a México recorrimos barrios para interactuar con usuarios y merchants de MercadoPago y lo que más me sorprendió fue ver a decenas de personas (casi todas mayores) haciendo filas eternas para recibir una remesa. Horas haciendo filas y costos de transacción altísimos. ¿Cómo puede ser que las remesas no se hayan digitalizado y que el 70% de las mismas se cobren en efectivo y sean tan caras? 

No hace sentido, y es por esto que me da mucho orgullo anunciar que firmamos una alianza con Félix Pago, una plataforma que permite enviar remesas de manera 100% digital. Se hace mediante WhatsApp y es tan simple como conversar con un amigo. El objetivo de la alianza es permitir que los usuarios reciban las remesas en su cuenta de MercadoPago. Al recibir el dinero en MercadoPago el usuario podrá i) retirar el dinero sin filas mediante una tarjeta de débito, ii) pagar su plan de celular, agua o luz desde el celular, iii) invertir el dinero y iv) comprar en múltiples comercios, incluyendo MercadoLibre.

Las remesas son el mayor acto de ayuda del mundo y no han evolucionado lo suficiente como para que sean simples y efectivas. Luego de India, México es el país que más remesas recibe en el mundo: US$60bn en 2022 (~4% del PBI de México). El mercado es gigante y se espera que siga creciendo a tasas del ~25% anual.

Espero que esto sea el primer paso de algo muy grande. 

¡Éxitos y Conquistas!

PD: las primeras tres remesas son gratis. Ideal para probarlo ya mismo 🙂

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá

Matar o Morir

QuieroAyudar es una suerte de Tinder Solidario. Conecta personas con ganas de ayudar con instituciones / organizaciones que precisan de donaciones y voluntarios. Es un proyecto que arrancamos hace diez años junto con amigos soñadores. Es un proyecto espectacular pero pasaron diez años y no logramos el impacto que esperábamos. Tenemos miles de ONGs registradas y cientos de miles de visitas al sitio por año, pero soñábamos con una plataforma global (tenemos presencia únicamente en Argentina) y un modelo de negocio que sustente la operación (operamos gracias a donaciones de personas que creen en QA). Dado que no alcanzamos nuestras expectativas, decidimos hacer una pausa y reflexionar sobre el futuro. Nos juntamos todos los socios y luego de una reunión dura pero buena, decidimos matar o morir. O logramos que crezca y que no dependa de donaciones de amigos, o cerramos. Armamos una comisión nueva, aportamos capital y nos dimos hasta diciembre para lograr el objetivo. Si no hay resultados que entusiasmen, tomaremos la difícil decisión de cerrar. 

Comparto esta experiencia porque últimamente estoy hablando con muchos emprendedores extraordinarios que están bajo el mismo dilema. Mi consejo es siempre el mismo: un final horrible es mejor que un horror sin fin. 

Se requiere de coraje para dar por finalizado tu proyecto y aceptar que no funcionó. Es traumático cerrar tu empresa; implica daños para las personas que trabajan y para las que apostaron al proyecto. Pero emprender es riesgoso, y tanto los empleados como los inversores sabían a qué caballo se estaban subiendo. No se subieron a un caballo ganador. Se subieron a uno que tenía poco recorrido y, por la ilusión de que se convirtiera en unicornio, corrieron el riesgo de que se quedara manco en la primera vuelta. 

¿Hasta cuándo vale la pena pelear? Nadie lo sabe mejor que vos, pero no podés evitar la decisión por miedo a cerrar o por la falsa ilusión de “un poco más y arranca”. Ya invertiste mucho tiempo y no funcionó. ¿Qué vas a cambiar para que el resultado cambie?

El tiempo es nuestro activo más escaso. Cada día que pasa quedó atrás y no se puede recuperar. Con QuieroAyudar nos toca matar o morir y en caso de morir, morir con la frente en alto de haber dejado todo en la cancha. 

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá 

El nombre no es tan importante

Estoy trabajando hace 6 meses en un proyecto nuevo que va a ver la luz en 9 meses y sigo sin dar crédito del rol que ha tenido la definición del nombre en el proceso. Invertimos horas, dinero y mucha energía. Las personas se apasionan por el tema como si fuese a cambiar el destino del producto cuando el tiempo y energía dedicada suele no ser proporcional a la relevancia del mismo en el resultado final. 

¿Te pasa o te pasó lo mismo?

Hay dos grandes mitos en cuanto a los nombres de empresas/productos. El primero es que el nombre conduce al éxito. Bullshit.

El producto más rápido en llegar a 1M de usuarios es ChatGPT y se llama ChatGPT. Es un nombre difícil de recordar, difícil de pronunciar y en francés (#5 idioma más popular del mundo) suena a “gato, me tiré un pedo”. Sí, leíste bien.

Un nombre brillante es Lady Gaga. Pero Lady Gaga es genial porque ella es genial. Si cantase como yo, sería la burra de Lady Gaga y no la conocería nadie.

El segundo mito es que es difícil cambiar el nombre una vez que lanzaste. 

  • Amazon lanzó con el nombre Cadabra
  • Subway se llamaba Pete’s Super Submarines
  • En 1996, BackRub fue lanzada con el objetivo de poder encontrar cualquier cosa en internet. En 1998 cambia el nombre a Google
  • Nike en algún momento fue Blue Ribbon Sports

Puedo seguir para siempre y a pesar de no encontrar el dato, me animo a decir que hay más empresas que cambiaron de nombre de las que mantuvieron su nombre original.

¿El nombre ayuda a que el proyecto sea un éxito? Puede ser, pero trabajar tanto el nombre muchas veces es una excusa para no enfocarnos en lo importante: el problema que estamos atacando y el producto que lo va a solucionar. 

Definir un nombre puede ser un brainstorming infinito que te mantiene preso. Dejá el nombre de lado. Lanzá. Probá. Mejorá y volvé a lanzar. Ese es el partido importante.

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá

Datos sí. Adjetivos no.

Entro a una reunión. El emprendedor arranca diciendo que es el mejor del mercado. Le pregunto por qué. Me comenta “mis clientes me aman”. Le pregunto cómo lo mide. No responde. Le pregunto si es más rápido, me contesta que un poco. Le pregunto si es más caro, dice que bastante. Le pregunto si es más eficiente, mira para arriba, piensa, y contesta diciendo que cree que sí. Pasan 20 min y no tiró ni un dato para elaborar un argumento contundente. Fueron todos adjetivos sin sustancia.

Si estás queriendo presentar una idea o una oportunidad, evitá usar adjetivos y enfocate en compartir datos. La conversación se vuelve mucho más interesante y más efectiva. 

Somos mucho mejores / Entregamos en 24 hs vs 48 hs y tenemos un NPS de 80 vs 60 

Un poco más caro / 15% más caro

Mucho más eficiente / Gasta 15 litros cada 100 km vs cada 30 km

Datos sí. Adjetivos no. El dato mata complementa el relato.

¡Éxitos y Conquistas!

PD: Gracias Sofi por tus consejos

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá.

Pará la moto

Cuando manejamos a 180km/h sólo podemos enfocarnos en la ruta y en el auto de adelante. Cuando manejamos a 60km/h, podemos mirar al costado sin correr tanto riesgo, pero no podemos dejar de mirar el auto de adelante. Cuando frenamos, nos ponemos ansiosos porque vamos a llegar más tarde, pero podemos observar para todos lados y pensar.

Lo mismo pasa en nuestros trabajos. 

En febrero 2023 hicimos el primer retreat estratégico de nuestro equipo. Fueron 5 años de ir a 180km/h antes de frenar la moto por primera vez. Juntamos a todo el equipo en Buenos Aires y nos encerramos dos días seguidos para hacer un análisis del presente y del futuro del equipo. ¿Cuáles fueron los resultados hasta ahora? ¿Qué tan relevantes somos dentro de MercadoLibre? ¿Qué hacemos bien? ¿Qué hacemos mal? ¿Tenemos el expertise correcto? ¿Cómo priorizamos y qué deberíamos priorizar? 

Es un ejercicio complejo de hacer porque las agendas colapsan, las preguntas son incómodas, proyectar es difícil y el incierto resultado genera vértigo. Dicho esto, el resultado superó mis expectativas. Valió tanto la pena que me entusiasmé en resumir aciertos y oportunidades

Aciertos:

  • Pre-work: Armamos una lista de temas y las asignamos a distintos miembros del equipo para que las preparasen. La única regla fue “información SÍ; conclusiones NO”. El pre-work tenía el objetivo de ser disparador y no concluyente – el valor está en debatir como equipo. La libertad en la preparación y la asignación de responsables fue clave para generar engagement y discusiones valiosas 
  • Kick-off: la primera actividad fue desactivar una bomba y salvar al mundo. Jugar como equipo fuera del trabajo en una sala de escape fue ideal para descontracturar. El asado y el vino post juego también ayudaron 😉 
  • Feedback externo: no fueron dos días de mirarnos al espejo. Convocamos a referentes de MercadoLibre para que nos cuenten sus planes y nos den feedback de cómo mejorar
  • EN PERSONA: Estar en una misma sala es abismalmente superior a cualquier dinámica de Zoom. Poder mirar a las personas a los ojos y observar los gestos corporales está muy subestimado. La comunicación es más efectiva (especialmente cuando el idioma nativo no es el mismo), y los vínculos crecen exponencialmente  

Oportunidades de mejora: el que mucho abarca poco aprieta. Tocamos demasiados temas y nos faltaron horas. Pretendía ser concluyente pero terminó siendo disparador; no hubo definiciones en vivo. 

Conclusión: frenar la moto es incómodo y genera incertidumbre, pero bien hecho, vale la pena. Pensar en equipo genera vínculos, dispara mejores ideas y genera compromiso sobre las decisiones.

¿Cuándo fue la última vez que paraste la moto? ¿Tenés en claro cuáles son tus principales fortalezas y debilidades? ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Tenés los recursos y el plan para lograrlos? 

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá

Que decida el otro

Llega un email inesperado. Te descoloca. La persona que siempre admiraste a escondidas te escribe. “Se equivocó” pensás. Pero no; dice tu nombre. Te pide ayuda para encontrar a una persona para que haga el trabajo de tus sueños. El trabajo que quisiste toda tu vida. Nuevamente, tu mente te traiciona: “Le puedo recomendar a María; ella es ideal!”. Nunca frenaste a pensar en vos. Estás por contestar rápido (es tu ídolo y querés quedar bien) pero tenés la suerte de que llegan dos amigos a tu casa y te ponés a charlar del tema. Uno de ellos te desafía: “presentate vos”. Te ponés roja, te da miedo, pero te emocionás de la alegría. Se te ilumina la cara como el chico que recibe el regalo que le pidió a Papá Noel.

¿Te suena esta historia? ¿Cuántas veces te pasó que querías algo y ni siquiera te presentaste?

María es mejor

Soy muy joven 

No tengo la experiencia correcta

Voy a quedar como un pesado si le escribo devuelta

Voy a quedar mal si tomo el primer llamado y luego digo que no

Arrancó un año nuevo y lo mejor que podés hacer es regalarte un autobombo y un matamiedo. Agrandate. La magia está en hacer que la oportunidad se adapte a vos y no al revés. Es trabajo del otro determinar si no sos la persona correcta; no el tuyo. 

Atendé ese llamado. Contestá ese email. Mejor aún, escribilo vos. Buscalo antes de que te encuentre 😉 

No te juzgues antes que te juzguen; que decida el otro.

Feliz año.

¡Éxitos y Conquistas!

PD: Gracias Oli por inspirar este post 😉

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá 

La ilusión que me condena

Un ciclo educativo completo dura mínimo 16 años; primaria, secundaria y una carrera universitaria. Lionel nos está educando desde hace 17 (y ojalá le queden 3 años y medio más). 17 años de escuela que se hicieron inmortales en 120 minutos. 17 años de Lionel Messi educando con el ejemplo. 17 años siendo una persona; no un dios. 17 años que debutaron con una expulsión a los 45 segundos y ojalá ese hubiese sido su peor trago. Le quedaban 4 finales por perder. Le quedaban 17 años de bancarse que 45 millones lo comparen con Maradona, que lo tilden de pecho frío y de perdedor. “Lionel me debe”, decían algunos. La primera alegría tardó 16 años en llegar; un ciclo educativo completo. 16 años para festejar en un mundo de redes sociales que pretende la satisfacción inmediata. La Copa América en Brasil, en el Maracaná y contra Brasil fue una alegría pero no era suficiente; le pedíamos el mundial. ¿Cómo manejar esa expectativa? De la misma manera que lo hizo durante 17 años.

Armando un grupo extraordinario. Apoyando y respetando a un técnico que nunca había entrenado nada. Poniendo al equipo por sobre las individualidades. Fomentando que juegue el mejor y no su amigo. Incluyendo al Kun y a Lo Celso, que quedaron en el camino pero que fueron parte del proceso. 

Con un propósito claro, poniendo a los 45 millones de argentinos por sobre el equipo. 

Disfrutando del proceso. Con la humildad y el sacrificio como bandera. 

Superando adversidades. Capitalizando el error en aprendizaje. Superando el peor debut posible, y levantando el ánimo cuando partidos ganados como los de Holanda y Francia se nos escapaban de las manos.

Con fútbol. Hizo todo bien. Metió todos los goles importantes. TODOS. No ganamos por huevos. Ganamos con juego. La final fue una obra de arte. La selección dio cátedra durante 90% del partido y el fútbol es tan hermosamente ridículo que ese 90% casi se desvanece por un 10% de errores.

Gracias Lionel.

Gracias por 17 años de enseñanza. Gracias por unir a un país con tanta grieta. Gracias por inflarnos el pecho en uno de los peores momentos de nuestra historia. Gracias por mostrarnos un camino distinto y demostrar que se puede.

Gracias por regalarnos esta oportunidad histórica para reflexionar como argentinos. Ojalá aprendamos y que tu legado sea eterno. Ojalá que el resto de los argentinos comparta esta ilusión. Siempre dije que la ilusión de cambiar a la Argentina era ridícula. Que nuestra cultura nos condena. Pero eso se terminó. Hoy me vuelvo a ilusionar. Ya ganamos la tercera. Ya somos campeón mundial. Muchachos, muchas gracias por este mundial. Nos mostraron el camino. Nos volvieron a ilusionar. Y Leo, para siempre te vamos a agradecer, esta alegría y esta fiesta, que nadie más podrá entender. (Volvé a leerlo y cantalo; ya sabés la canción).

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá