En las buenas pero sobre todo en las malas

River subestimó el impacto del COVID al armar una lista corta de arqueros y jugadores para jugar la Copa Libertadores. River tuvo que encarar un partido clave con 11 jugadores (sin suplentes) y con un arquero que no es arquero. Otros equipos fueron previsores y hasta completaron los 50 cupos (juegan sólo 11). River claramente falló en la planificación y la previa del partido podría haber sido un fuego cruzado entre dirigentes, jugadores y cuerpo técnico; la prensa hizo todo para que eso sucediera.

En cambio, el equipo se hizo fuerte y ganó un partido que quedará en la historia del fútbol.

Es muy lindo sacarse la foto al final de un proceso exitoso, pero es mucho más valioso vivir un proceso complejo en donde los resultados no fueron los esperados.

Los equipos buenos aparecen en las malas. Cuando las cosas salen mal, el equipo bueno es el que pone la cara en vez de señalar, asume errores en vez de justificarse, pide feedback en vez de esconderse, pone al compañero por sobre uno mismo y al trabajo en equipo por sobre el resultado. 

En las buenas somos todos cracks; en las malas es donde aparecen las personas extraordinarias. Las buenas son un gran recuerdo, pero las malas bien manejadas nos marcan de por vida, nos unen más fuerte al compañero y nos dejan enseñanzas que nos van a permitir lograr muchas buenas.

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¡Éxitos y Conquistas!

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