Cuidado con el Cisne Negro

Me preocupa ver jóvenes que compran y venden activos todas las semanas. Me asustan conversaciones con extraños que, sin saber de lo que hablan, invierten todo su dinero en activos de altísimo riesgo. Me pone nervioso ver emprendedores que manejan empresas sin miedo a que la liquidez desaparezca e inversores que no se asustan ante valuaciones altísimas. 

La foto de abajo es la figurita repetida de los últimos 14 años; el mercado estuvo en alza y rompiendo récords históricos durante toda mi vida laboral (y si pensamos en quienes hoy tienen menos de 30 años, tenían máximo 15 años en la última crisis financiera global). Nunca vimos un mercado destruido (COVID fue un resfrío para los mercados) y es difícil ser cuidadoso/temeroso si no sabemos lo que es una crisis como la del 2007, la del 1997, etc. Este factor psicológico no es menor.

El Cisne Negro no es sólo una película y un buen disfraz para Halloween. Es también un libro extraordinario sobre lo impredecibles que son y las consecuencias dramáticas que traen las grandes crisis en la historia de la humanidad.

¿Qué pasaría si mañana perdés 50% de tus inversiones? ¿60%? ¿100%? El Cisne Negro no da señales. Aparece de un día para el otro. 

Como dice Warren Buffet, sólo cuándo se va el agua queda claro quién está nadando desnudo. ¿Podés convivir con estar desnudo? En caso de que no, diversificá un poco. Quedate con un porcentaje en cash. Invertí en otra industria, otro país, otro activo. Soy un convencido de que para conseguir retornos extraordinarios hay que tomar mucho riesgo, pero hay que ser consciente de esta decisión y acatar las consecuencias.

No nos olvidemos que las crisis no avisan cuándo llegan.

¡Éxitos y Conquistas!

Para recibir por email los nuevos posts suscribite al blog acá.

Cómodo

La pandemia nos obligó a que el trabajo remoto sea la regla y no la excepción; para la mayoría fue algo forzado, no testeado y con riesgo.

Para sorpresa de muchos líderes y organizaciones, el trabajo remoto demostró beneficios y eficiencias no esperadas. Veo amigos traders que toda su vida estuvieron atados a la oficina y que hoy trabajan desde sus casas sin mayores inconvenientes. Escucho amigos de mi padre acostumbrados a ir a la oficina diciendo que ahora son mucho más eficientes.

La pregunta es: ¿por qué no se animaron a probar el home office antes? 

“Estamos bien así. ¿Para qué cambiar?”

Estar cómodo no es bueno. Hacer un cambio a la fuerza tiene riesgos de adaptación, eficiencia y estabilidad.

Tomar riesgos y hacer un cambio por motus propio demuestra liderazgo. En una carta a sus accionistas Jeff Bezos dice que Amazon es el mejor lugar del mundo para fallar, abriendo el juego a probar nuevas iniciativas con gran aceptación al fracaso.

¿Por qué no tomar más riesgos? 

La próxima vez, cambiá porque querés probar y evolucionar, no porque no te queda otra.

¡Éxitos y Conquistas!

Suscribite a este blog acá