Escuchar para Negociar

En reuniones sociales y de trabajo me sigo sorprendiendo al encontrarme con personajes que no tienen capacidad alguna de escucha; personas que interrumpen constantemente y/o que invierten gran parte del tiempo en hablar sin escuchar al otro (los opinólogos sociales expertos en todo tipo de tópico serán tema en otro post).

Parece contraintuitivo, pero escuchar es un gran recurso para lograr lo que uno quiere. Mucha gente tiene la fantasía de que si habla mucho y cuenta bien un concepto puede convencer al que escucha de hacer cualquier cosa. Yo creo todo lo contrario. Escuchar es la mejor arma de convicción y negociación. Es fundamental entender los objetivos y necesidades del otro, cuáles son sus fortalezas y debilidades, quiénes son sus decision makers y cuáles son sus tiempos. Al entender qué necesita/quiere el otro, quizás nos demos cuenta que necesita mucho menos de lo que estamos dispuestos a ofrecer (o algo totalmente distinto) y por hablar mucho cedemos algo innecesario o peor, perdemos tiempo.

El encantador de serpientes que no para de hablar es para el teatro o la televisión. En negociaciones y conversaciones hay que tomarse el tiempo de escuchar; es lo que nos permite profundizar en temas para aprender, formar una opinión, desafiar ideas, etc.  

¡Éxitos y Conquistas!

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